
Puerto Iguazú, Misiones. Febrero del 2025
Denunciar hechos de corrupción de funcionarios, no es una práctica habitual; ahora comprendo el por qué.
El 28 de enero del 2025, hice pública una denuncia realizada en la Oficina Anticorrupción, por hechos que vinculan a Pablo Ovidio Vande Rusten, ex Director de Asuntos Técnicos de Frontera (que actualmente ocupa un rol de coordinador) con prácticas extorsivas.
Nunca especulé con la denuncia realizada.
Nunca llamé a ningún Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical para “apretarlo”, desprestigiarlo, o amenazarlo de que “si no resolvía esto” podría estar afuera del armado político local en Puerto Iguazú, por un posible acuerdo con La Libertad Avanza.
Nunca llamé a ningún Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical para decirle que esto afecta a la imagen del Presidente o de su partido; puesto que fueron ellos con sus demostraciones sin titubeos de desvincular a quienes no cumplen con sus deberes y obligaciones de funcionarios públicos, los que me alentaron a denunciar a quienes desde su puesto de “funcionarios públicos” extorsionan, coimean y hacen lo que quieren con nosotros, los ciudadanos.
Nunca llamé a ningún Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical para decirle que “se junte a charlar con un funcionario público que denuncié por corrupción” y que “baje un poco los ánimos, para que esto no escale más, porque me llamó gente muy importante”.
Nunca le solicité a ningún Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical apoyo o respaldo para enfrentar a un funcionario corrupto; NUNCA.
Nunca le solicité a ningún Diputado Nacional de la Unión Cívica Radical que me tranquilice, porque NUNCA estuve nervioso.
La lucha contra la corrupción —que aún está enquistada en nuestro sistema y organismos del Estado Nacional— no es fácil, puesto que los intereses de los corruptos que hay detrás llegan a las más altas esferas del Estado Nacional y de las Provincias.
Decidí dar una pelea sin cuartel contra la corrupción y quienes la sostienen con sus acciones u omisiones, y lo voy a hacer; cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
